Saltar al contenido
Portada » Blog Experiencia Esotérica » Carta 4 – Lo que evitamos ver

Carta 4 – Lo que evitamos ver

En la carta anterior apareció una posibilidad:
trabajar con un símbolo no para entenderlo, sino para dejar que organice una forma de mirar.

Pero hay algo que suele pasar cuando empezamos a hacer ese ejercicio.

No todo lo que aparece resulta cómodo.

Hay símbolos que no invitan a quedarse.
Que no abren suavemente.
Que interrumpen.

La Torre es uno de ellos.

Una estructura que se quiebra.
Una caída.
Algo que parecía firme y deja de serlo.

Es fácil hablar de transformación, de cambio, de procesos necesarios.
Es fácil cuando lo decimos en abstracto.

Pero en la experiencia concreta, hay algo más difícil de admitir: muchas veces vemos venir la ruptura.

Antes de que algo se caiga, suele haber señales.
Pequeñas fisuras.
Incomodidades que se repiten.
Sensaciones que intentamos ordenar rápido para no detenernos demasiado.

Y sin embargo, seguimos.

Sostenemos.
Justificamos.
Postergamos.

No porque no sepamos, sino porque mirar de frente implicaría aceptar que algo ya no se sostiene.

Ahí es donde el símbolo se vuelve incómodo.

Porque deja de ser una imagen externa y empieza a señalar un punto preciso.

No el momento en que todo se derrumba, sino el momento anterior:
cuando todavía podríamos mirar y no lo hacemos.

Trabajar con un símbolo como La Torre no implica anticipar catástrofes ni buscar dramatismo.

Implica animarse a registrar:

¿dónde estoy sosteniendo algo que ya sé que no funciona?
¿qué estoy evitando mirar porque sé que, si lo miro, algo va a cambiar?

No siempre hay respuestas claras.

Pero hay una diferencia entre no saber… y no querer saber.

Y muchas veces, el trabajo con símbolos empieza justo ahí.

En ese punto incómodo donde algo ya se mostró, aunque sea de forma mínima, y todavía estamos a tiempo de escucharlo.

Antes de que tenga que hacerse evidente de otra manera.

María Eugenia
(o, si preferís imaginarlo así, un Conejo Blanco)

Si este tipo de trabajo te resuena y querés profundizarlo en un espacio uno a uno, podés escribirme: escribimeaconejoblanco@gmail.com