Todavía me cuesta encontrar las palabras para agradecer y dimensionar todo lo que significaron estos últimos días, todo lo que ha traído bajo el brazo mi primer libro.
La presentación de 7 El número perenne en el Salón Masónico, dentro del Gran Templo de la Masonería Argentina, fue mucho más que la presentación de un libro: fue una experiencia profundamente significativa, única e inolvidable.
Estar ahí, en un lugar cargado de historia y dedicado al pensamiento, al estudio y al intercambio de ideas, le dio a este libro un contexto que difícilmente habría podido imaginar cuando comencé a escribirlo.
Gracias a todos los que estuvieron, a quienes viajaron, compraron el libro, lo abrieron, hicieron preguntas, compartieron una conversación o simplemente acompañaron. Gracias por cada palabra, cada abrazo y cada felicitación.
Y gracias, especialmente, a la Masonería Argentina por abrir sus puertas y hacer posible este encuentro de diálogo especial.
Me llevo mucho más que la alegría de haber presentado mi primer libro: me llevo la certeza de que los libros siguen construyendo caminos, encuentros y vínculos.
Gracias por estar y cruzar conmigo el portal del 7.













