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San Roque

SAN ROQUE, EL LOCO Y EL ANIMAL QUE GUARDA EL CAMINO

Hay algo profundamente simbólico en la imagen de San Roque: un peregrino que camina con su bastón, su concha y un perro a su lado.

No es solamente la imagen de un santo protector de los animales. Es la imagen de alguien que está en camino.

Y acaso por eso resulte tan interesante ponerlo en diálogo con una de las figuras más misteriosas del Tarot: El Loco.

El Loco también camina. Lleva consigo apenas lo necesario, abandona la seguridad de lo conocido y se dirige hacia un territorio que todavía no conoce. A su lado, un perro parece acompañarlo, advertirle o incluso intentar detenerlo.

El perro aparece así como una figura liminal: compañero, guardián y animal que percibe aquello que el hombre todavía no ve.

En San Roque ocurre algo todavía más hermoso.

Según la tradición, cuando el santo enfermó durante su peregrinación y se retiró a un lugar apartado, un perro comenzó a llevarle diariamente un pan. El animal no fue simplemente su compañía: fue quien lo sostuvo cuando estaba solo y enfermo.

Y aquí el símbolo se invierte.

El hombre que después sería invocado como protector de los animales fue, primero, protegido por un animal.

Quizás por eso su figura puede leerse junto a la del peregrino por excelencia: Santiago.

La concha que lleva San Roque es también uno de los grandes símbolos del peregrino y del Camino de Santiago. La vieira señala al que ha emprendido un viaje que es, al mismo tiempo, exterior e interior.

Porque todo verdadero camino iniciático implica abandonar algo.

Salir de un lugar conocido.
Atravesar una prueba.
Perderse un poco.
Encontrar compañía.
Y finalmente regresar transformado.

San Roque, Santiago y El Loco comparten esa condición de caminantes.

Los tres nos hablan, cada uno a su manera, del hombre que se pone en movimiento sin tener completamente asegurado el destino.

Pero hay algo más.

El perro que acompaña a El Loco y el perro que acompaña a San Roque nos recuerdan que el instinto también puede ser una forma de conocimiento.

El animal percibe.
El animal advierte.
El animal acompaña.
El animal guarda.

Tal vez por eso existe algo profundamente mágico en la relación entre un perro y su humano: muchas veces parece saber antes que nosotros quién merece confianza y quién no.

Y acá vale la pena recordar una frase atribuida a Bill Murray que, aunque suele circular en distintas versiones, expresa maravillosamente esta idea:

“Nunca confío en alguien a quien no le gustan los perros. Pero sí confío en mi perro cuando no le gusta alguien.”

Quizás San Roque habría entendido perfectamente la segunda parte.

Porque hay guardianes que llevan espada, otros llevan bastón, otros llevan una cruz.

Y algunos simplemente tienen cuatro patas y un olfato extraordinario para reconocer lo que nosotros todavía no vemos.

🐕‍🦺

Feliz día de San Roque.
Protector de los animales, peregrinos y caminantes.